Preguntábamos ayer, comentando el folletín de
publicidad personal política insertado por Carlos Alberto Montaner en El
Nuevo Herald a un costo de por lo menos 200 mil dólares, quien había
sido el que pagó esa cuenta.
Respuesta a esa pregunta no la ha dado todavía ni El Heráld. ni
Montaner, aunque por lo menos uno de los reporteros mas sagaces de
esa publicación, el periodista Rui Ferreira, en su Blog de la
Internet, nos trata de ofrecer una explicación de lo que le está
pasando al delirante escritor cubano, columnista de El Nuevo Heráld.
en Español, devenido ahora en astrólogo político pronosticador de lo
que va a ocurrir en Cuba a la muerte de Fidel.
Rui Ferreira titula su comentario de opinión con el título adecuado
:Carlos Alberto por Carlos Alberto. Que ahora le vamos a dar lectura
con permiso de su autor y el consentimiento del propio siquiatra de
Montaner. Dice así:
Hoy, domingo, muchos
de ustedes han encontrado en vuestro ejemplar del periódico un encartado
publicitario llamado
Pronósticos.
Siempre le he escuchado a un tío mío que es médico, que uno de los indicios
de senilidad es cuando uno comienza a hablar con uno mismo. Eso mismo,
cuando uno comienza a hacerse preguntas en voz alta y a responderlas en voz
no menos baja. Pero cuando uno llega a la audacia de auto interrogarse por
escrito y además publicarlo en miles de ejemplares, la cosa suena peor que
un folleto impreso a millón por los talleres del departamento de
agitprop del KOMINTERN. Es por cosas como estas, decía mi tío, cuando
los médicos comienzan a cuestionarle a un paciente si se siente bien o no.
Casi siempre, me explicaba, los pacientes suelen decir que si, que se
sienten bien, pero la verdad, como vimos esta semana en un estudio publicado
en El Nuevo Herald, tienen la tendencia a mentirle a los médicos. Algunos
por orgullo, otros por ignorancia, y muchos por miedo a descubrirse la
verdad. Casi siempre, de que están a un paso de la senilidad. Por ello, en
estos tiempos de incertidumbre, cuando no se sabe si un dictador vive o no,
es preocupante que un análisis del futuro de Cuba se resuma a un auto
interrogatorio, donde su autor pone las preguntas y las respuestas, como si
todo eso se tratara del ombligo del mundo. A mi me disculpan, pero no creo
que el futuro de Cuba deba ser tratado a nivel de ombligo y mucho menos de
monólogo?.