Regresamos a Miami y todo está igualito.
El regreso siempre se me
hace más difícil que la partida. Hemos estado fuera del aire
por poco más de una semana y el tiempo me ha parecido
demasiado largo porque el diario batallar en los trajines del
periodismo crea cierto hábito que es como el de fumar, que
por más que uno se propone dejar de hacerlo, la costumbre se
hace ley. Volvimos y aquí estamos de nuevo para complacer a
amigos y enemigos, que a la hora de los mameyes, tanto unos
como otros son oyentes por igual y suman puntos en el rating
del survey que es lo que decide la permanencia en el aire de un
programa radial.
Sin embargo aunque el deber
nos obliga a reiniciar la actividad profesional frente a la
computadora y el micrófono, el primer día de labores se nos
hace mas engorroso porque teniendo tantas notas de casos y cosas
en la libreta de apuntes, y sin saber a ciencia cierta por
cuál de ellas empezar, decidimos en este primer reencuentro
con oyentes y lectores hacer más bien esta introducción de
apertura en la que El Duende prefiere divagar sobre
generalidades, que hacer nuestro acostumbrado trabajo habitual.
Estuvimos por unos pocos
días en La Habana y no sería mentir decirles que aunque de
allá les traigo alguna que otra información que compartiremos
con Uds. en la trasmisión radial de mañana, sin embargo en líneas
generales podríamos afirmar que nada nuevo o extraordinario
aconteció en presencia nuestra en la isla como no fuera la
expectativa anunciada de que Fidel aparecería en la televisión
cubana- como lo hizo el pasado martes- en una presentación
exclusiva de la Mesa Redonda entrevistado por su director Randy
Alonso. Por lo demás, como se dice en frase muy criolla
cubana de siempre, ?el cuartico está igualito. ¡Sin novedad
en el frente! Allí pasan muchas cosas pero ninguna de las
cosas que se dicen en Miami, donde al tomarse por algunos sus
deseos por realidades, y expresarlo constantemente, repitiendo
las mismas falsedades hacen creer a los demás de su misma
catadura que su regreso esta al doblar de la esquina, cuando
en verdad el retorno al pasado imposible no es más que una ilusión
perturbada de una noche calenturienta de verano.
Y arribamos a Miami
procedentes de La Habana y nos encontramos que por acá, más
de lo mismo. Que también el cuartico está igualto, que aquí
tampoco nada dramático pasa, como no sea unos cuantos velorios
más que recoge el obituario y alguno que otro escándalo que
estalla dando cuenta de una nueva estafa al sistema de
salud o esta aquella que otra trastada de uno de los pícaros
ladrones cubanos de la cueva de Alí Babá.
Por lo demás, aquí en Miami
más de lo mismo, hasta que mañana El Duende regrese a la
palestra a alborotar el cotarro sonando el cuero con el
ritmo caliente que dice : ¨Tu que me
decías que Yayabo no salía mas. Ah, ah, ah, Yayabo está en
la calle ¨ y Bambarambay.
Como despedida se reprodujo
la música de Yayabo está en la Calle.