| Viernes 2 de septiembre de 2008 | |
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Desde el más allá
Original de Radio-Miami
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DESDE MI TUMBA FRÍA
Muchos de nuestros nuevos lectores y oyentes no conocen mi vida personal de Duende fantasmal, por lo que aprovechando la circunstancia de que por los próximos días de esta semana no vamos a estar de cuerpo presente en Miami, les dejamos varias grabaciones magnetofónicas en las que les contamos a Uds. varias estampas cubanas con los recuerdos del acontecer cotidiano del Miami de ayer.
Y aprovechando que mi director estará fuera de Miami por estos días yo también me voy a tomar mis vacaciones por toda una semana en ese trajín de andar por todas partes en busca de los secretos que la gente oculta pero que yo considero que todos deben saber.
En lugar de “duendazos” les voy a contar mis recuerdos del Miami de los viejos tiempos, de cuando llegué de Cuba en balsa, cuando aquí eran pocos los cubanos y en el cementerio de la calle ocho no eran muchos los que dormían el sueño eterno. Serán una especie de memorias mías lo que les voy a contar. Las he titulado “Crónicas Fantasmas de Miami”. Por este humilde servidor: El Duende.
Primero mi historia personal. Soy natural de un pequeño poblado de Las Villas que se llama Camajuaní. Nací en la redacción del periodiquito del pueblo que se llamaba “Jalisco”. Mis primeras travesuras las hice escribiendo de cuanto chisme me enteraba, lo que provocaba la indignación de unos y la carcajada de los demás.
Confieso que me divertía de lo lindo en Camajuaní. Pero cuando el que perdió fue “Jalisco”, porque tuvo que cerrar porque en Camajuaní no había tinta ni papel de imprimir, decidí lanzarme a la aventura de venir para Miami en una balsa como tantos otros han hecho después.
Dos días en el mar y Cayo Hueso a la vista. Y de allí de un brinco a Miami, directo al cementerio de la calle 8, después de dormir una noche en “Caballero”, una de las primeras funerarias cubanas de la ciudad. En esos tiempos Miami era una limpia ciudad, ordenada y sin escándalos, donde las elecciones eran honradas y el alcalde, un buen americano, que se llamaba Robert King High.
Mientras los cubanos buscaban trabajo en factorías, a peso la hora para salir del cheque del refugio y la carne en lata, yo me colaba en el periódico Réplica de este mismo director que tengo ahora. El que me llevó allí fue mi coterráneo Miguel García, el “Conejo” de Camajuaní.
Lo que ocurría en Miami por entonces, ahí estaba El Duende para contarlo. Réplica salía todos los lunes y volaba de las bodegas como pan caliente. Líos me busqué a montones. Nada humano me era ajeno y para decir verdad, me divertí de lo lindo contando cuanto era digno de relatar. Mi lema era el de Tres Patines: “A mi me matan pero yo gozo”.
En otras crónicas futuras les voy a contar la historia de cómo llegó a Miami el “sándwich” cubano. De los primeros restaurantes y bodegas en la calle 8. De los puntos mas frecuentados por los exilados de los años 60. Del primer Banco y las emisoras de radio de aquellos tiempos, de cuando El Herald era un periódico serio y solo se publicaba en inglés. De cuando el centro de Miami cubano estaba en doce y Flagler y la ciudad se empezaba a llenar de exilados en los llamados “Vuelos de la Libertad”.
Un buen día 30 Años después Réplica, por decir la verdad, murió asesinada. La mataron a bombazos. Y El duende se fue a dormir a su tumba fría.
Ahora he salido de mi reposo a continuar mi labor de decir lo que otros callan por temor o favor. Aquí estoy, vivito y coleando. Un Fantasma con humor, el que vigila y no duerme, El Duende, para servirle a Ud. Y al que no le guste, que se vaya al Diablo, que allí lo espero para proponerle el trato del esqueleto. ¡Pregunte Ud. por el trato. ! Y hasta mañana que les cuento otra historia.
¡Canta mi gallo ¡Bambarambay!.