| Miércoles 3 de septiembre de 2008 | |
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Desde el más allá
Original de Radio-Miami
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DESDE MI TUMBA FRÍA .
El Miami de Ayer
Cuando llegué a Miami en los primeros años de la década del sesenta esta ciudad era bien distinta a lo que es ahora. Las calles estaban limpias y la política también. El alcalde era americano y también los concejales, el Jefe de la Policía y los funcionarios en general. Ningún chofer se llevaba los stops ni los inspectores de la ciudad cogían dinero por aprobar las obras de construcción. Tampoco había una jauría de “Lobbistas” influyendo en los políticos de entonces.
Los cubanos que llegaban iban al Refugio del gobierno Federal y allí le daban una factura de alimentos para el mes y un cheque de cien dólares con los que tenían que pagar todos los gastos de la familia completa, es decir, alquiler, agua y luz. No quedaba a fin de mes ni una tierrita para ir al cine.
Por entonces el Miami cubano apenas llegaba a la 42 avenida. Los lugares de reunión eran la farmacia Roberts de Flagler y la seis avenida, y en la esquina de la bodega el “ Oso Blanco” de doce y Flagler que después se quemó en un fuego.
Mas tarde se abrió la Farmacia Andrés en Flagler muy cerca de la nueva joyería Tabraue que estaba al lado de un cafecito que le decían “ El Eruto”. En la calle 8 solo había unos pocos establecimientos cubanos. Una bodega que se llamaba “La Placita” y dos farmacias. Una se llamaba “Mi Botica” que era del locutor de radio Arturo Artalejo. Y la otra, la Farmacia Santa Clara del boticario Arturito.
El primer Banco que utilizaron los cubanos fue el Riverside que estaba en la doce avenida y la primera calle del North West donde ahora hay una tienda de ropa brasileña. Por entonces solo había tres cines con películas en español, El Tívoli en Flagler al lado del restaurante El Camagüey, el Trail en la calle 8 y la 37 avenida y el histórico Teatro Flagler donde en 1956 Fidel Castro habló en un acto a los exilados de la época Batista antes de irse para la Sierra Maestra.
Trabajar en Miami no era fácil para los cubanos. La única manera de ganarse unos kilos era ir al campo a recoger naranjas o con un empleo en una factoría. Ya existía el diario Las Américas. Dos emisoras trasmitían en español. Una era la WMIE que estaba en la calle 36 del North West, que después fue la WQBA. Esa estación alquilaba tiempo y por ella hablaban de locutores Alexis Yeyiye, Eduardo González Rubio y Abilio Felipe.
Pero el primer comentarista de la radio cubana de Miami fue Norman Díaz, que trasmitía por una pequeña emisora que solo se escucha de sol a sol y que tenía sus antenas en Miami Beach. Sobre la historia de la radio y la televisión cubana en Miami mas adelante haremos una crónica completa.
El Presidente de los Estados Unidos era Kennedy, los expedicionarios de Girón estaban todavía presos en Cuba y la dirección del exilio estaba en las manos del “Consejo Revolucionario” que presidía Miró Cardona. Los batistianos editaban un periodiquito que se llamaba “Patria” con una columna que bajo el título de “siguen llegando” atacaba a los nuevos exilados que llegaban de la isla. Decían entonces como ahora – y de eso hace 40 años – “Nos comemos el lechón en nochebuena porque Fidel ya no aguanta más”.
Estas memorias de Miami las cuento desde mi tumba fría, rodeada de muertos que vivieron aquella historia. Ellos descansan en paz mientras El Duende vigila y no duerme. Con mi gallo al lado les digo, bambarambay.