Jueves  4  de septiembre de  2008


El Duende Miami.com

Desde el más allá

 

Original de Radio-Miami 

 

AUDIO

DUENDES ANTERIORES

                                                  

                                                               DESDE MI TUMBA FRÍA                                          

En cada ocasión que este Duende se va del pueblo les deja a sus oyentes unas cuantas crónicas de recuerdos nostálgicos de su pasado para que los que no conocen como fueron las cosas  en el Miami de ayer tengan conocimiento de ciertos hechos, lugares y personajes  que en su momento fueron parte de la vida cotidiana de esta República Bananera en que vivimos. Para aquellos que vivieron ese pasado miamense como este Duende, sirvan estas estampas descoloridas para repetir de nuevo la frase tan manida de que “Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”.

Hoy vamos a hablar de las “tertulias” en Miami, o las “Peñas” como se decía en La Habana, donde la más famosa en los años 50 era la que se reunía en el café de 12 y 23 en el Vedado, que ahora se llama La Pelota. La peña comenzaba a la media noche a la salida de los cines  y terminaba ya muy tarde en la madrugada cuando salían los lecheros a repartir sus litros y los barrenderos a limpiar las calles. Por  allí iban políticos, artistas, hombres de negocios, estudiantes y cuanto vago hijo de papá no tuviera que levantarse temprano para ir a trabajar. La otra  “tertulia”   famosa  de  La  Habana  de  ayer  era la  del  restaurante   El Carmelo, que   era  en  realidad   una  “peña”  de  lujo  de mas categoría  social que  la de 12 y  23.

La primera Peña de cubanos en Miami se formó con el arribo de los primeros que llegaban de la isla en 1959, precisamente en la esquina de Flagler y la seis avenida donde se encontraba la farmacia Roberts que estaba abierta hasta muy tarde en la madrugada y que era la botica donde los recién llegados compraban sus medicinas. Con el pasar del tiempo, aunque algunos seguían frecuentando la esquina de Roberts comenzó a formarse una tertulia en doce y Flagler donde por entonces había un market que se llamaba El Oso Blanco, donde cambiaban los cheques que el gobierno americano daba a los cubanos  a través del Refugio .El personaje mas conocido de la esquina de Flagler y doce era el ex jefe de la policía de La Habana en tiempos del Presidente Prío Socarrás José Manuel Caramés. Una guaracha del cantante puertorriqueño Daniel Santos se hizo por aquellos tiempos muy popular con una letra que decía “ahí viene Caramés con su pelotón”. En esa esquina vendía periódicos y revistas por muchos años un personaje a quien le decían “El Choco”. En la acera de enfrente había un Royal Castle que vendía los hamburgers a solo seis centavos con un vaso helado de refresco “Root bear” por solo un medio. En fin todo era por entonces muy barato, tanto que con un cheque de cien dólares  y una factura del Refugio vivía una familia de cuatro. Claro que con la excepción de los ex funcionarios de Batista, que habían sacado dinero de Cuba, el resto de los exilados vivían muy modestamente. Era la época de los”transportation”, cuando se compraba un viejo carro de uso por 50 dólares y la gasolina se vendía a 17 centavos el galón, se almorzaba una completa por 45 centavos y un café cubano valía diez kilitos nada más. Nadie tenía casa propia con piscina ni Mercedes Benz en el garaje ni se “botaba la casa por la ventana”, ni fiestas a todo trapo como las que se hicieron después. Por entonces los que vivían en el exilio no tenían contacto alguno con los que se quedaron allá en la isla. No había ni Canal 23 ni 51 ni  otros  canalitos  locales ni  tantas emisoras de radio en español. El Herald era solo en  inglés aunque ya existía el Diario Las Américas.  Todavía no se había establecido  el negocio de la droga, industria que se montó por algunos cubanos audaces que se hicieron ricos de la noche a la mañana dando por resultado el surgimiento de prósperos negocios de todo tipo. Con dinero de la droga se montaron Restaurantes, joyerías,  mueblerías y surgió hasta el giro de la construcción de repartos en grandes urbanizaciones. De manera que podemos decir que es mejor no escarbar mucho para evitar encontrar esqueletos en los closets.

Ya por entonces había surgido la”Peña” de Primera y doce  en la Esquina de Tejas” donde en la misma acera estaban las oficinas de Alpha 66.Con un pavoroso  fuego que destruyó la esquina de El Oso Blanco, desapareció la tertulia de Doce y Flagler. Fue entonces que surgió otro centro de reunión. Esta vez en la calle 8 y la 16 avenida en la esquina del restaurante “El Pub”. No pasó mucho tiempo y surgió el restaurante Versalles  que es el lugar donde más cubanos van todas las noches para convertirse en lo que, como diría Cristóbal Colón, es la “Peña más hermosa que ojos humanos vieron”.

Y colorín colorao, este cuento se ha acabado y el tuyo no ha empezado.

Bambarambay. Y canta mi gallo que la tertulia de este Duende se acabó por hoy.