9  de julio de 2009  

El Duende Miami.com

Desde el más allá

 

   Original de Radio-Miami.com

                                     AUDIO                                                                    ARCHIVO

                                                  DESDE MI TUMBA FRÍA

                                         Cualquiera  mete la pata.

Y en esta  ocasión  fue  El  Duende  quien metió, no una,  sino  sus  dos extremidadesmientras hacía  mis rutinarios  ejercicios  cardiovasculares  en  una  maquina  de gimnasioque tengo  instalada con  ese  propósito en mi tumba fría. El  resultado  fue   una  espectacular  caída sobre  la  estera del maldito artefacto que  me provocó  rasgaduras  en  la  piel de  mis dos rodillas  y una  tercera  en el  tobillo  derecho, lesiones  no muy graves pero  que  me obligaron a  tener  que  ir al  hospital. Todo   para  mantenerme en forma  y  por eso casi  pierdo  toda mi forma.  No  es  la  primera vez  que   este  Duende se cae rodando por  el  suelo  con mi  etérea  humanidad.  Recuerdo  una caída de  un  caballo medio cerrero   en el  año  1959   cuando  marcha  en  una  caballería del  Ejército  Rebelde  al  entrar  en La  Habana  al  triunfo  de  la  Revolución. De eso  han pasado  muchos  años  y  muchas  cosas  en este mundo terrenal,  pero  tengo  la escena   tan vívida en mi memoria  como  si el hecho hubiera sucedido  ayer,  porque  hay  caídas  que no  se  olvidan aunque  pasen 100  años. Suerte tuve entonces,  que  como  ahora, n i un solo hueso me partí. ¡Duros  de  pelar  que somos  los  Duende!  

Esta caída  de ahora  ocurrió  el  jueves pasado,  hace hoy exactamente  una  semana y sin embargo no  por  este aparatoso accidente hemos  dejado  de realizar nuestro  trabajo  diario  de  periodista cumplidor,  para  hacerles  llegar  a  Uds.  regularmente  mis  crónicas  fantasmales  desde  el  más  allá,  informándoles  de  las  cosas  y  casos  se  suceden  en el  más  acá.

Pero hoy- siempre   hay un  “pero”  atravesado  en el camino- me voy a tomar  un  descanso  por  prescripción  facultativa  ya que mi médico   de familia  me  recomendó  ayer  un  reposo  de  24 horas,  a fin  de que con las  piernas  inmovilizadas  acabe  de bajar  la  inflamación provocada por   las  contusiones  en   mis  dos rodillas  y  tobillo  derecho.  Espero   que  con  este  receso  obligado  y  el  efecto  de los medicamentos  prescritos  por mi   amigo  galeno, mañana viernes  “Dios  mediante”- como  decía  mi   religiosa y devota  abuelita- vuelva   yo  a  estar en condiciones  de  sentarme   en mi  computadora  a  escribir  de nuevo    mis  crónicas  miamenses,  desde  mi  tumba fría.

Ya se lo decía  al  comenzar  mi  brevísima colaboración  de  hoy.  Que cualquiera  mete la  pata,  hasta  los  Duendes.  Y  que  la cosa es peor cuando  en  vez  de una  pata, se meten  las  dos.  A  mis  amigos,  que  no  se  preocupen por mí,   que  mi segundo  apellido  es  “Parrato”.  Y para  los  que no  me  quieren  bien, pues  que  sueñen con   una tercera caída  de  El Duende, por  aquello  de  que  a  la tercera   va  la vencida. Yo  por  lo pronto no los  pienso complacer  teniendo  más cuidado  a  la  hora  y el  lugar  de poner  mis  pies. 

 Y hasta  mañana entonces, amigos    de  El  Duende, que con  mi gallo  me voy cantando  a  mi tumba fría.  Bambarambay.