Otro que vigila y no duerme.
Mañana
sábado será sometida a votación ante los Diputados
de la Asamblea del Poder Popular de Cuba- el
Parlamento cubano que preside Ricardo Alarcón- una
proposición de ley que crea la “Contraloría General
de la República”, un nuevo instrumento del Estado
cubano que tendrá a su cargo la supervisión de
todos los gastos de dinero público que se haga
por cualquier Ministerio o Departamento del gobierno
de la isla . Este nuevo órgano sustituye al Ministerio
de Auditoría y Control que hasta estos momentos es el
que tiene la responsabilidad de la fiscalización de
todos los gastos en la nación caribeña y que está
supeditado al Poder Ejecutivo de la nación. Sin
embargo, en cambio, la nueva Contraloría estará
subordinada a la Asamblea Nacional del Poder Popular
que será también la encargada de elegir al
Director de dicha institución fiscalizadora.
Observamos un detalle curioso y es la similitud en
funciones que tendrá ese nuevo órgano del Estado
cubano con otro aparato fiscalizador que existe en
Estados Unidos con el nombre de “General
Accounting Office” más conocida por sus iníciales de
GAO que está supeditado al Congreso norteamericano
y no al Poder Ejecutivo de la nación.
La “General Accounting Office” del Congreso
norteamericano fue la que supervisando los dineros
que se venían empleando en subvencionar a los
grupos Disidentes cubanos de la isla, descubrió
una serie de inmoralidades e irregularidades que
dieron motivo a un sonado escándalo.
Como dicen las películas de Hollywood, cualquier
semejanza entre las partes es mera coincidencia.
A lo que agregamos nosotros: Imitar lo bueno
no hace daño.
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Resurge pelea
entre batistianos.
Un revelador libro que acaba de salir publicado en
Miami que recoge las memorias del Ex General cubano
Francisco Tabernilla Palmero ha reavivado las viejas
pugnas que se desataron entre los militares y
funcionarios de la dictadura de Batista-
inculpándose unos y otros de la derrota- apenas
todos ellos salieron de la isla al triunfo de
la Revolución.
El libro de Francisco Tabernilla más conocido por
el apodo de “Silito” , se titula “Palabras
Esperadas” y su portada está ilustrada con una
fotografía cortadas en dos mitades en la que aparece
retratado Batista, en una de ellas, en elegante traje
blanco de dril100 y en la otra, “Silito” Tabernilla
en uniforme de gala con todos relucientes entorchados
de General ayudante personal del entonces dictador
cubano.
Los recuerdos de una época del pasado cubano en
la que el hijo del entonces Jefe del Ejercito
Francisco Tabernilla Doltz, más conocido como “El
Viejo Pancho” era uno de los hombres más cercanos
a Batista. En este libro editado por la Librería
Universal, de unas 264 páginas, el protagonista
cuenta sus vivencias al periodista colombino Gabriel
Taboada a manera de memorias.
Tabernilla revela grandes secretos de Batista, las
amistad y enemistad del dictador con políticos de
entonces así como sus relaciones con el viejo
Partido Comunista . Y mirando al pasado, califica
de grave error el Golpe de Estado del Diez de
Marzo de 1952 a la vez que revela con lujo de
detalles lo que ocurrió alrededor de Batista en
los último días del mes de diciembre de 1958,
entre intrigas palaciegas, desavenencias personales
entre los jerarcas del moribundo régimen y
oportunistas conspiraciones militares, algunas de
ellas con el respaldo de la CIA y el gobierno
americano.
Según dice “Silito” Tabernilla en su libro de
memorias, Fulgencio Batista- a quien califica de
traidor, cobarde y ladrón desorejado- es el
único culpable del derrumbe estrepitoso de aquella
dictadura que dio paso a la Revolución.
El libro de “Silito” Tabernilla que se acaba de
publicar en Miami, abre de nuevo las viejas
pugnas entre los personeros del régimen batistiano
en sus estertores de muerte, y pone al descubierto
toda una serie de hechos y deshechos que dieron al
trates con aquella nefasta dictadura. El libro
cuesta 24. 95. Vale la pena, aunque no todo lo
que en él se diga sea la verdad.
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Y hasta el próximo lunes amigos de El Duende que
con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría.
Bambarambay.