El Duende hoy no sale de su tumba fría.
Anoche me invitaron a una comida en la
residencia de un viejo amigo de la infancia. Dicen que
recordar es vivir y allí nos fuimos a disfrutar unas
cuantas horas de nostalgia. A la amistosa cena servida
en una buena mesa sucedió una amena charla que se prolongó
hasta altas horas de la madrugada. Precisamente a las
horas que este Duende acostumbra a escribir estas notas
de veneno y miel que tanto agradan a los amigos y que
por supuesto le hacen arder el hígado a los enemigos.
La mañana amaneció algo fría aquí en
este cementerio de Miami, lo que invitaba a permanecer
quieto en base, en posición horizontal y sin salir de
mi tumba fría. El dia de hoy me lo tomo de vacaciones,
aunque no le haya pedido permiso al director de Radio-Miami.
Vaya esta nota a manera de explicación por mi ausencia.
¡Que los Duendes son inmortales pero de vez en cuando se
merecen un descansito! Y mi gallo también. Bambarambay.