El Duende explica su ausencia.
Tuve cita hoy temprano en la mañana, en ayunas para
hacerme un análisis de sangre. Después una consulta
con un médico para un chequeo rutinario. A continuación fui
a mi dentista para hacerme un empaste en la llamada
“muela del juicio”. Pasado el mediodía y con solo un
café con leche en el estómago y sin tiempo para almorzar,
pasé por mi Banco para a aclarar ciertas cuentas de
pagos pendientes y de allí pasé por el bufete de mi
abogado para discutir unos asuntos legales.
A
eso de las tres de la tarde, a la hora en que mataron
a Lola me llamaron por el teléfono celular para decirme que
en un programa de una emisora Cloaca de Miami habían
dicho no sé cuantas barbaridades de mi. No les voy a
responder porque el reloj no me lo permite. Tengo todavía
que ir a la Agencia de autos de la Kendall Toyota a
ver qué pasa con mi automóvil que dicen que me puedo
matar por culpa de un defecto en el acelerador del carro.
El argentino que me lo vendió dice por televisión
que no hay problemas que todo se trata de una campaña
de difamación de los competidores pero él anda en otro
carro que no es el suyo.
El tiempo se agota. Apenas me quedarían unos minutos
para llegar a la emisora 1210 desde donde se trasmite
Radio-Miami.
Al fin, con la lengua afuera llegamos al estudio de
trasmisión. ¿Quién dice que los Duendes tienen menos
problemas que los mortales? La prueba de lo contario
aquí la tienen Uds.
Lo cierto es que hoy hemos tenido un día muy
complicado, y como no tuvimos tiempo para escribir
nuestras acostumbradas notas periodísticas de veneno y
sal, con noticias del más acá trasmitidas desde el más
allá, solo pudimos improvisar estas palabras para
decirles , como todos los días que me voy a mi tumba fría
con mi gallo cantando. Hasta mañana y Bambarambay.